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Carlos Sebastiá

El tiempo suspendido

Mayo2022

 TEXTO DEL CRÍTICO CARLOS DELGADO MAYORDOMO

LAS SUPERFICIES DEL TIEMPO

 

Esta muestra supone, para Carlos Sebastiá, la consolidación de una determinada manera de pensar y realizar su pintura. La solidez formal de sus trabajos viene acompañada de una sugerente investigación conceptual. Su hipótesis es que un mismo objeto significa cosas diferentes en distintos ámbitos discursivos; también, que la globalización tecnológica ha transformado radicalmente nuestra manera de documentar y recordar la realidad. Sebastiá no pretende desarrollar una enésima contraposición entre memoria y olvido, o averiguar si recordamos poco o demasiado.

Esta exposición busca y consigue demostrar que los modos de recordar son, hoy más que nunca, múltiples y no siempre caminan en una misma dirección. Si “lo temporal” es el eje de su actual investigación estética, la mirada de Sebastiá se ajusta a una problemática específica, como es la digitalización de la memoria humana: una constante experiencia mediática que nos impele a ver imágenes y también a crear otras tantas. Tal vez el verdadero recuerdo es precisamente eso que tapamos con la pantalla del móvil, mientras que la imagen es lo que siempre nos acompaña. A partir de esta paradoja, el artista aborda el papel que juegan los sistemas digitales de la información, y su comparación relacional con los antiguos modelos analógicos. Para ello, toma como punto de partida un banco de imágenes autobiográfico, que utiliza como excusa para indagar en la memoria y el olvido. Pero también aborda un sentido específico de la experiencia, ese lugar donde verse conmocionado y arrebatado: “En su esencia, la experiencia -dirá Heiddeger- es el dolor en el que la esencial alteridad de lo existente se devela frente a lo habitual”. Una herida que nos hace vulnerables, y cuya punción se va perdiendo, poco a poco, a través del filtro de la memoria.

Conocedor de la historia de la pintura y de sus recursos, Sebastiá lleva ahora un paso más allá su búsqueda un principio pictórico expandido, donde pone en diálogo técnicas diversas (dibujo, acrílico, imagen impresa y objetos), y entrelaza tanto soportes como conceptos (abstracción y figuración, representación y plasticidad, o proceso y visualidad). También revisa con lucidez la estética del collage, el instrumento destructivo y constructivo más poderoso inventado en el arte del siglo XX. En algunas de sus mejores composiciones, Sebastiá integra la herencia de las vanguardias geométricas (paradigma de lo antinarrativo), y busca lo vulnerable y evocador que existe aún dentro la estructura normativa. En otros cuadros, da paso a una vertiente más lírica, con un fluir de apariencia atmosférica. Estos heterogéneos “posos culturales” son herramientas con las que recupera los valores puramente plásticos de la imagen pictórica, a la que va a poner en diálogo con lo pulido, lo liso y lo impecable de la estética digital.

El método de la pintura, basado en trasparencias y planos, es muy similar al que utiliza Photoshop para componer y descomponer la imagen. Esta interesante dialéctica entre lo digital y lo analógico articula buena parte de la poética de esta exposición, donde la textura convive con el píxel, y donde lo pictórico se alía con la transferencia y con lo impreso. La mirada del espectador se expone a un complejo inventario signos visuales, que despliegan diferentes articulaciones de lo temporal. Más allá de la bulimia de la imagen, del registro rápido y del me gusta, existen otros modos de articular el tiempo y la memoria. La pintura de Sebastiá propone que nos deleitemos en su complejidad, y que activemos una experiencia visual que recupere la soberanía del ojo. Como señala Manuel Cruz, “si algo se trata de reivindicar no es tanto mayores dosis de memoria (que tal vez constituyeran ya auténticas sobredosis), como algo más preciso y, sin duda, mucho más necesario: la autonomía de la memoria”1. Frente a la excitación y el estímulo inmediato, Sebastiá plantea unas imágenes donde demorarnos en el goce de la mirada, activar distintos modos percepción y dejar que los recuerdos simplemente sucedan.

 

Nota de prensa.

El artista Carlos Sebastiá (Castellón-1975), tras su participación en el Solo Show de Shiras de Abierto Valencia 2020, vuelve a la galería valenciana con ‘El tiempo suspendido’. Un proyecto que plantea habitar el espacio íntimo, así como reconstruir y luchar contra la inmaterialidad de nuestra existencia desde lo colectivo y desde los afectos.

La muestra se distribuye por medio de los dos espacios de la galería a través de diversos formatos pictóricos en la Sala Principal y un proyecto instalativo en el Espacio Refugio. Todo ello, en forma de escenas de carácter cotidiano en el entorno familiar, donde imágenes y elementos partícipes en ellas crean una interrelación entre sí que genera narrativas no lineales, pero en las que el espectador puede a través de códigos establecer sus propias historias personales, tal y como define el artista. Asimismo, para esta muestra Shiras Galería ha editado un catálogo con la colaboración del crítico Carlos Delgado Mayordomo, quien define el trabajo del artista como: “la digitalización de la memoria humana: una constante experiencia mediática que nos impele a ver imágenes y también a crear otras tantas. A partir de esta paradoja, el artista aborda el papel que juegan los sistemas digitales de la información, y su comparación relacional con los antiguos modelos analógicos. Para ello, toma como punto de partida un banco de imágenes autobiográfico, que utiliza como excusa para indagar en la memoria y el olvido”.

Carlos Sebastiá, licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y con un máster en MFA por la UAL de Londres, se distingue por una extensa trayectoria internacional en países como: Turquía, Austria, Reino Unido, Islandia y China. Con todo ello, ha obtenido diferentes becas residenciales, entre las que destacan la beca Estambul Art Residency, “Art Diagonale” en Wels, y la beca residencial en la ciudad de Shanghái por el Instituto de Industria Cultural y Creativa (ICCI) en colaboración con The International Arts and Culture Group (TIAC). También cabe mencionar la gran presencia que tiene en fondos de las colecciones DKV, Juan José Castellano Comenge, y en la colección permanente de la UPV entre otras. Así como una extensa actividad en diferentes ferias y festivales internaciones y nacionales: Estampa en Madrid, 5’ of Harmony en Miami, Digital Maker Collective “Vapor Tate Project” en el Tate Modern de Londres, SUMMER ART NIGHT en Beijing o la Feria Marte, donde ha sido actualmente seleccionado como el artista de Castellón invitado.

El artista castellonense nos induce con ‘El tiempo suspendido’ hacía unos recuerdos heterogéneos y codificados en el que la familia, el hogar y el anhelo se abren paso a través de imágenes alteradas para trasladarnos a tiempos pasados en los que deambular sin perdernos, tal como define la directora artística de la galería Sara Joudi.